miércoles, 27 de abril de 2011

Hesiodo


 El origen del mundo según La Teogonía de Hesíodo y diferentes culturas:
 Existen multitud de mitos y leyendas  de acuerdo con las diferentes culturas, debido a que los mitos otorgan al hombre la explicación o justificación del mundo, surgen como una manera de explicar lo racionalmente inexplicable, ante la necesidad de justificar los fenómenos que rodean al hombre. En ellos los dioses suelen representar las fuerzas de la naturaleza, de cuya relación derivan la multitud de fenómenos que condicionan la vida y la sociedad de los diferentes pueblos.
 Los mitos cosmogónicos existen en todas las partes y en todos los pueblos del mundo y a pesar de su asombrosa Variedad comparten ciertas características. Estas similitudes se explican por el hecho de que el hombre, no importa de donde sea su providencia, se plantean las mismas preguntas ¿Por qué es lo que son? ¿Por qué la naturaleza se comporta como lo hace? etc.
  Dentro de los mitos, destacan aquellos en los que se explica el origen del mundo y del hombre. En la mayor parte de ellos, la creación del Universo se produce a partir de la nada o el caos. La idea de la formación de la tierra y el cielo a partir de la separación de la materia original es otro de los puntos recurrentes en los mitos de creación. E s frecuente, que el cielo se identifique con una divinidad masculina y que la tierra se vincule a la divinidad  a la fertilidad.
 De todos los relatos cosmogónicos griegos. La Teogonía de Hesíodo es la obra más antigua y mejor conocida de todas. Escrita entre finales del S VIII y comienzos del S VII a.c. es la fuente de la que se nutre toda la mitología griega. Hesíodo representa un intento por sistematizar los antiguos mitos, se ocupa también de dioses y diosas, con la intención no solo de someter a un cierto orden el material mitin o de la edad arcaica, sino de demostrar también las fuentes ultimas de la autoridad y majestad de Zeus. Según Hesíodo recibió la visita de nueve musas (hijas de Zeus) que le recitaron la verdad acerca de los dioses y le encomendaron la misión de divulgarla al resto de las personas.
  La teogonía se divide en cuatro estadios o fases; en primer lugar parte de la existencia de Caos, y después de la Tierra, Eros, el Cielo y la primera generación divina; en una segunda fase, se describe la castración del Cielo por su hijo Cronos; en la tercera parte, Zeus logra no ser devorado por Cronos, su padre y toma el poder; y en la última fase, se narra la batalla de Zeus y los dioses contra los  titanes.
 En el primer estadio se hace referencia  a la creación del Universo, comienza diciendo “Antes que nada nació caos, después Gea (tierra)… Tártaro nebuloso en un rincón de la tierra de anchos caminos y Eros, que es el mas hermoso entre los dioses inmortales…”
 Es notable la supremacía que se le asigna a caos, el significado del mismo posee varias interpretaciones, por un lado Cornford suponía que era “algo” intermedio entre el cielo y la tierra haciendo alusión a un verso de la Teogonía “un fuego inefable invadía a caos” por lo tanto el fuego no puede penetrar  en el inframundo  y el caos seria algo intermedio entre el cielo y la tierra. El único inconveniente para esta interpretación radica en el hecho de que Gea (tierra) dio origen a Urano por lo tanto carece de validez.  Si leemos a Hesíodo textualmente vemos que el caos es lo primero de todo por lo tanto no puede ser nada intermedio entre el cielo y la tierra. Por otro lado podríamos decir que el caos es algo informe, incoloro y difícil de describir e imaginar.
 “Antes que nada nació Caos, después Gea (Tierra) de ancho seno, asiento firme de todas las cosas para siempre, Tártaro nebuloso en un rincón de la tierra de anchos caminos y Eros, que es el más hermoso entre los dioses inmortales, relajador de los miembros y que domeña, dentro de su pecho, la mente y el prudente consejo de todos los dioses y todos los hombres. De Caos nacieron Erebo y la negra Noche; de la Noche, a su vez, nacieron Éter y el Día, a los que concibió y dio a luz, tras unirse en amor con Erebo. Gea (la Tierra) primeramente engendró, igual a sí misma, a Urano brillante para que la cubriera en derredor por todas partes y fuera un asiento seguro para los dioses felices por siempre. Alumbró a las grandes Montañas, moradas graciosas de las divinas ninfas, que habitan en los sinuosos montes. Ella también, sin el deseado amor, dio a luz al mar estéril, al Ponto, hirviente con su oleaje; y después, tras haber yacido con Urano, alumbró a Océano de profundo vórtice, a Ceo, Crío, Hiperión y Japeto...
 Observamos como Hesíodo relata la formación del mundo, primero surgió la tierra (Gea) de esta nació el cielo (Urano hijo de Gea), la tierra engendro el mar (Ponto) y junto  con Urano engendraron el océano; vemos como para los griegos lo primero en formarse fueron los medios físicos: tierra, aire, cielo, mares, etc. Otra característica de la mitología griega es que la generación nace de opuestos, vemos como Erebo y la Noche que representa la oscuridad da origen al día y al éter los cuales representan la luz.
 Los griegos solían representar con divinidades cada elemento natural y conceptos abstractos como la muerte, el amor, la bondad, la discordia, etc., tiene una propia divinidad y su aparición da lugar a complejas genealogías divinas.
 En la literatura griega se solía hacer referencia a la separación del cielo y la tierra: Y no es mío sino de mi madre el mito de cómo el cielo y la tierra eran una sola forma; y cómo, después que se separaron uno de otra en dos partes, generan todas las cosas y las sacaron a la luz: árboles, volátiles, fieras, los seres que el mar salado alimenta y la raza de los mortales. Ya hemos sugerido mas arriba que el primer estadio implícito, aunque no lo destaca, de la cosmogonía de Hesíodo era la separación del cielo y la tierra-
 La escisión de la tierra del cielo es un mecanismo cosmogónico que emplearon con gran profusión, mucho antes de las primeras ideas cosmogónicas griegas conocidas, las narraciones mitológicas de las grandes culturas del Oriente próximo.
 Según la mitología egipcia antes que nada apareció Ra, el luminoso. Era omnipotente y el secreto de su poder se hallaba en su nombre, que nadie más conocía. Gracias a su poder, le bastaba con nombrar una cosa para que cobrara vida instantáneamente como apareció el. “Al alba seré Jepri, Ra durante el día y Atom durante la noche”, dijo el dios, y mientras profería estas palabras he aquí que se transformó en el sol. Ahí acabo el primer día. Ra invoco a Shu y creo el viento. Le dio nombre a Tefnut, diosa del rocío y se hizo la lluvia. Después pronuncio el nombre de Geb y la tierra surgió entre las aguas del océano. Llamo a Nut apareció la diosa del cielo, que sostiene como un arco la bóveda celeste.
 Podemos ver como estas mitologías disciernen en el hecho de que en la egipcia hay un dios, Ra, que es quien crea con  la palabra en cambio en la griega la creación no se de esta manera, las cosas se van dando de acuerdo a las genealogía de los dioses y cada Dios representa un aspecto de todo lo creado.
 También resalta el hecho de que la mitología egipcia data de una antigüedad de tres milenios a.c., por lo tanto podemos deducir que los griegos podrían haber tomado alguna referencia de dicha civilización. El tema de cuan influenciados estuvieron los griegos por la cultura de oriente lleva a múltiples opiniones al respecto, por ejemplo en un texto anteriormente mencionado en la clase, de Abagnano, veíamos que en ocasiones se suele decir que la filosofía griega fue influenciada por oriente lo cual no es factible según el autor pero tal vez sus creencias religiosas si lo fueron.
Otra mitología de como se creo el universo a la que podemos hacer referencia, y tal vez la mas conocida hoy en día, es la que encontramos en la Biblia, en el Génesis. El Génesis significa “origen” o “comienzo”, es el primer libro de la Biblia. En el primer capitulo, versículo 1, nos describe como estaba el mundo antes de la creación cunado todo era nada, reinaba el caos y la tierra estaba desordenada y deshabitada. Dios creo los cielos y la tierra, la tierra estaba desierta y vacía y el espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Entonces dijo Dios haya luz y hubo luz.
  Podemos diferenciar entre la teogonía y la Biblia,  debido a que la primera proclama la existencia de muchos dioses en cambio la Biblia proclamo un Dios único y eterno, creador de todo cuanto existe y quien creaba a través de la palabra como el dios egipcio Ra. La Biblia nos relata sobre un Dios pero este a diferencia de los dioses griegos no posee características humanas. Los griegos se imaginaban a sus dioses como seres antropomorfos y los representaban así en pinturas y esculturas. Además del aspecto humano, también tenían los sentimientos de cualquier hombre o mujer, y como estos, se enamoraban, se enfadaban, cooperaban, rivalizaban o buscaban venganza. Los griegos consideraban, sin embargo, que existían diferencias entre dioses y humanos, ya que los primeros eran inmortales y estaban dotados de mayor poder, belleza y capacidad de movimiento. Esta es una diferencia importante porque generalmente los mitos intentan mostrar un ideal de sociedad o simplemente reflejan una sociedad determinada, los católicos ven a su Dios como perfecto y omnipotente.
 Por otro lado los autores de la antigüedad reconocían una gran diferencia entre las deidades griegas y romanas. Dionisio, historiador griego, destaca la superioridad moral de los dioses romanos sobre los helenos. El mito romano de la creación dice  que antes del mar, de la tierra y del cielo que lo cubre todo, la naturaleza ofrecía un solo aspecto en el orbe entero, al que llamaron caos: una masa tosca y desordenada, que no era más que un peso inerte y gérmenes discordantes, amontonados juntos, de cosas no bien unidas. Si bien existía tierra, mar y aire, inestable era la tierra, innavegable era  el mar y sin luz estaba el aire: nada conservaba su forma cada uno se oponía a los otros. Esta situación un dios la dirimió, escindió las tierras del cielo, las aguas de la tierra y separo y separo el limpio cielo del aire espeso. Y después que los desplegó y  los saco de la masa oscura los unió en sitios separados con paz armoniosa.
 Si bien solemos hablar de cultura grecorromana, estas dos culturas tienen ciertas diferencias en su mitología a pesar de ser ambas politeístas y que los dioses de una se correspondían con los de la otra pero poseían diferentes nombres. Vemos que para los romanos si bien el caos fue lo primero para ellos era sinónimo de desorden, además también existían la tierra, el mar y el aire; en cambio para los griegos van apareciendo de apoco y  representados por determinada divinidad. Los romanos también mencionan que fue un dios el que cambio la situación en la que se encontraba el Universo, en esto también difieren de los griegos.
 Finalmente concluimos que cuando leemos diferentes mitos cosmogónicos podemos observar claramente que todos ellos poseen elementos comunes y dispares a parte de cumplir la misma función, todos ellos hablan de como surgió el universo y para ellos siempre hacen un retrato inicial de lo que había antes.
 Generalmente comienza por la aparición  de los medios físicos: tierra, aire, cielo, mares… lo siguiente suele ser la vida en algunas de sus múltiples formas: vegetales, animales… finalmente el hombre.
 En algunas mitologías más complejas; como la griega y la romana, se solía asignar a cada elemento natural o concepto abstracto una divinidad.
 Vemos como desde siempre el hombre intenta explicar aquello que no entiende aludiendo a un ser o seres superiores a él. Cuando el hombre toma conciencia de su finitud se apodera de el la desolación, porque frente a la pregunta ¿de donde vengo? Sigue irremediablemente ¿a donde voy? La creencia en algo místico brinda al hombre la esperanza ante el temor a la muerte.
 Trabajo realizado con :Mariana Delgado, Jimena Barbosa,Sabrina Vega ,Eugenia Munchs

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